Libertad de circulación y residencia

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En España la libertad de residencia, limitada en un principio para la población campesina, se reconoce a ésta durante toda la Baja Edad Media, salvo en el Reino de Aragón. Para la población no señorial, la libertad de residencia y circulación se reconoce desde el primer momento y se proclama abiertamente por los Reyes Católicos en 1480, extendiéndose luego también a los indios. De igual libertad gozaban los moros.

El derecho de libre circulaciónse considera natural a todo hombre por Francisco de Vitoria. Sin embargo, algunas limitaciones debidas a motivos políticos o religiosos restringen a veces durante la Edad Moderna la libertad de residencia: así, por ejemplo, se obliga a los moriscos a establecerse en determinados lugares (aunque en 1609 se les permite marcharse), o se les prohíbe a los castellanos pasar a Indias sin "licencia" del rey.

Los extranjeros gozaban de libertad de residencia en España, aunque con ciertas restricciones por los motivos arriba indicados. Así, hasta mediados del siglo XVII se prohíbe a veces a los extranjeros no católicos residir en España, o a todos ellos -cualquiera que sea su religión- pasar al Nuevo Mundo o residir en él, o cuando menos establecerse en lugares de la costa, en los que fácilmente hubieran podido ponerse de acuerdo con los enemigos exteriores.

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